XXV DOMINGO ORDINARIO, CICLO B

469 visitas

Lecturas: Sab 2, 12.17-20; St 3,16-4,3; Mc 9, 30-37.

 

El domingo pasado escuchábamos el pasaje en el que Jesús, estando en Cesarea de Filipo, pregunta a sus discípulos acerca de su misión. Jesús está en crisis. Por una parte, el pueblo lo busca con avidez y son muchos los que lo siguen y lo aclaman; por otra parte, también hay grupos muy poderosos que se sienten cada vez más incómodos con su mensaje y sus acciones. Después de preguntar lo que está entendiendo la gente acerca de él y de su misión, pregunta también a sus discípulos: “¿quién decís vosotros que soy yo?”

 

La respuesta de Pedro, que hace de vocero de los discípulos, es ambigua. Si bien reconoce a Jesús como mesías, no le gusta el mesianismo que el Maestro propone. Pedro quiere a un mesías exitoso, triunfador y poderoso; no le gusta escuchar que Jesús tiene que ser llevado a los tribunales y perseguido, no le gusta el modelo de mesías-siervo que Jesús le revela.

 

Sobre Jesús se cierne la amenaza que aparece en el libro de la sabiduría, y Jesús es consciente de ello: “dijeron los impíos: «Acechemos al justo, que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones, nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada; veamos si sus palabras son verdaderas, comprobando el desenlace de su vida. Si es el justo hijo de Dios, lo auxiliará y lo librará del poder de sus enemigos; lo someteremos a la prueba de la afrenta y la tortura, para comprobar su moderación y apreciar su paciencia; lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay quien se ocupa de él.»

 

El cerco se estrecha en torno a Jesús. Le queda poco tiempo. Jesús necesita espacio y tiempo para instruir a sus discípulos, pues ellos no tienen claridad. Están confundidos y atemorizados. Quizá por esto, desde ese momento Jesús cambia su estrategia. Jesús se marcha con sus discípulos de la montaña y atraviesa Galilea; pero no entra abiertamente a la ciudad pues no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.» Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.

 

Los discípulos no han roto todavía con sus esquemas habituales. Ellos siguen esperando salvación desde el poder sobre los demás, no desde un poder compartido con los otros. No entienden el poder desde abajo del que habla Jesús, les da miedo la vulnerabilidad que Jesús ostenta. No son capaces de aprender la lección que les da, cuando les dice: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

 

Después de dos mil años, los discípulos de Jesús seguimos sin comprender la lección y la palabra del Maestro. Seguimos discutiendo entre nosotros para ver quién es el más importante, seguimos cometiendo dramáticos abusos de poder, por estar. Seguimos en el “poder sobre” los otros, en lugar de practicar el “poder con” los otros.

 

Esto del “poder sobre” puede ser algo muy sutil. Dice Inbal Kashtan que “en la CNV nos referimos al uso del poder para obligar a hacer lo que queremos como “poder sobre” en contraste con el uso del poder para satisfacer las necesidades de todos, a lo cual nos referimos como “poder con”… Un padre que le quita un juguete a un niño que acaba a su vez de quitárselo a otro niño, mientras le dice: “no debes quitar”, le enseña a ambos niños que el quitar cosas está bien-para aquellos que tienen más poder. Un padre que unilateralmente marca la hora de regresar a casa, implica que no confía en que el adolescente pueda tomar decisiones sensatas con respecto a su vida. En cambio, mediante las palabras y las acciones, los padres pueden transmitir dos ideas claves: (1) son importantes las necesidades de todos, y (2) si logramos conectar lo suficiente, podemos encontrar estrategias que funcionen para todos.[1]

 

Si incorporamos a nuestra vida el modelo del “poder-con-los-demás” y desterramos de entre nosotros el esquema del “poder-sobre-los-demás”; si escuchamos los sentimientos y las necesidades que están detrás de las palabras; si sostenemos la visión de un mundo donde son importantes las necesidades de todos; entonces podremos contribuir a un mundo más pacífico y menos violento.

 

Al experimentar el poder y la alegría de contribuir a satisfacer las necesidades de los demás, estamos sembrando semillas de paz en nuestro mundo, porque estamos sembrando colaboración. Al aprender a dialogar ejercitando la escucha empática y la expresión auténtica de nuestras necesidades, estamos honrando la interdependencia que existe entre todos los seres vivientes del planeta.

 

En cambio, si nos aferramos a una educación basada en el castigo y la recompensa, estamos sembrando en nuestros hijos, alumnos y trabajadores la dominación y la rivalidad. Y como nos recuerda el apóstol Santiago, “donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males. La sabiduría que viene de arriba ante todo es pura y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera. Los que procuran la paz están sembrando la paz, y su fruto es la justicia. ¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, que luchan en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis; matáis, ardéis en envidia y no alcanzáis nada; os combatís y os hacéis la guerra.”

 

Hacer vida la enseñanza de Jesús significa construir juntos en vez de codiciar, significa procurar paz y sembrar paz, haciéndonos últimos y servidores. Esto es un gran reto para nosotros como hombres y mujeres de Iglesia, que queremos contribuir a la paz en el mundo.

 

Antonio Kuri Breña Romero de Terreros, MSpS.

 

[1] I. KASHTAN, Ser padres desde el corazón. Compartir los regalos de la compasión, la conexión y la elección, Ed Acanto, Barcelona 2014, pp. 7.14-15.

Imagen destacada tomada de: http://iglesiasanantonio.capuchinospamplona.org/alejando-e-ines-30-anos-despues/

Comentar

¡Hola! ¿En qué podemos ayudarte?
Powered by