NAVIDAD, MISA DE MEDIA NOCHE

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Lecturas: Is 9, 1-3. 5-6; Tit 2, 11-14; Lc 2, 1-14.

 

PARA DIALOGAR EL EVANGELIO

En la narración de Lucas se presenta el nacimiento de Jesús de Nazaret como el de un pobre entre los pobres. Según el Evangelio, Jesús no nace en el centro sino en la periferia; no nace a la luz del día sino en la oscuridad de la noche; no nace rodeado de honores sino escondido y ninguneado, reconocido únicamente por un puñado de pastores que velaban cuidando por turnos sus rebaños. Jesús nace como tantos otros excluidos, que no son sino desechos, sobrantes de esta sociedad.

¡Vaya manera de nacer del Hijo del Altísimo! Una manera -por lo demás- totalmente consecuente con su manera de vivir. De cabo a rabo, Jesús nació, vivió y murió como un pobre entre los pobres. Eso no podemos olvidarlo. Y, ojo, que lo recordamos no para sentirnos culpables quienes no hemos nacido ni vivimos en condiciones semejantes; sino porque esta es la gran novedad que el cristianismo tiene que aportar al mundo y a todas las tradiciones religiosas. Nosotros proclamamos a un Dios que se ha encarnado en Jesús. “Pues conocemos la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, por nosotros se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza.” (2Cor 8, 9). Jesús nos reveló a un Dios tan humano como sólo puede serlo Dios mismo. Dios encarnado en este niño “es más tierno, más humano, más cercano y más amigo que todas nuestras ideas raquíticas de Dios. [1]

 

¿Cómo podemos “humanizar” a Dios, presentarlo al mundo como alguien cercano y amigo?

En esta fiesta de Navidad se nos invita, en primer lugar, a contemplar agradecidos este misterio. A contemplarlo en su simplicidad y desnudez, sin tantas lucecitas y adornos que nos distraen. A contemplarlo, no a comprenderlo ni a moralizar acerca de él. Contemplar al pequeño como lo hicieron los pastores. ¿Qué encontraron los pastores? Encontraron un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Todo eso y nada más que eso.

La Navidad es una invitación a abrirnos a esta novedad, a este sinsentido, a esta paradoja del Dios pequeño, frágil, vulnerable y desnudo. Ese es el único Dios de la Iglesia y no otros dioses. Y ese Dios “nos invita a poner la compasión en el centro de la Iglesia: la compasión de Jesús que supone interiorizar el sufrimiento ajeno, dejarnos afectar, ser sensibles al sufrimiento”.

Ese sufrimiento interiorizado se convierte en un estilo de vivir, en un principio de acción. Y ese estilo de vivir se ha de concretar en actitudes orientadas a erradicar el sufrimiento. Los últimos tienen que ser los primeros. La Iglesia ha de tener como primera preocupación la vida dichosa y sana de los últimos. Para ello, hace falta una conversión profunda de toda la Iglesia al Evangelio.

 

¿Qué signos de conversión nos sentimos invitados a dar, para que en verdad los últimos sean los primeros?

Vivimos en una sociedad hedonista, plural, secularizada. La crisis social que vivimos a muchos niveles está haciendo que hoy mucha gente se plantee si estamos acertando en la vida o no. Hay que vivir de manera diferente, más digna y humana. Creemos en el hombre, porque creemos en Dios. El hombre necesita maestros de vida, caminos que le lleven a una vida más humana. Eso es lo que el papa Francisco ha anunciado, de manera fresca y novedosa, en su exhortación apostólica: “El gozo del Evangelio”. En el número 53 denuncia con valentía:

“Así como el mandamiento de “no matar” pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir “no a una economía de la exclusión y la inequidad”. Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del “descarte” que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son “explotados” sino desechos, “sobrantes”.

Cuando los pastores recibieron el anuncio del nacimiento del pequeño Jesús, vieron su ángel, la gloria del Señor los cercó de resplandor, escucharon el canto de la multitud del ejército celeste, que alababa a Dios diciendo: ¡Gloria a Dios en lo alto y en la tierra paz a los hombres que él ama! Comprendieron que se les daba una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo: “Hoy nos ha nacido en la Ciudad de David el Salvador, el Mesías y Señor.”

Este próximo año parece anunciarse difícil, con riesgo de que haya, no menos, sino más personas desechables, sobrantes. Preguntémonos: ¿Qué salvación necesitamos? ¿De qué necesitamos ser salvados hoy? ¿Qué necesidades nos pueden hacer conocer hoy a Jesús, acercarnos y sintonizar con él, encontrarnos con Jesús?

 

CREDO

Jesús es mucho Jesús.

Como Iglesia hemos de hacer un esfuerzo mucho mayor para recuperar la figura de Jesús.

Porque la fe cristiana es creer en alguien, no en algo, creer en Jesucristo.

No es creer verdades, sino creerle a alguien que es la verdad, alguien que nos descubre la verdad de Dios, del ser humano, de la vida.

El cristiano no es sólo quien vive una moral, sino quien poner toda su esperanza en Jesús y ser auténtico seguidor de Jesús.

Jesús es lo mejor que podemos encontrar en la vida, lo mejor que tenemos. Sin él la vida sería mucho más difícil y oscura

Cuanto más nos acercamos a él, al Nazareno, al Jesús del evangelio, a ese niño que nos ha nacido, a ese hijo que se nos ha dado y que se llama “Consejero admirable, Dios poderoso, Padre sempiterno, Príncipe de la paz,” nos podremos dar cuenta de lo poco y de lo mal que hasta ahora hemos creído.

Por eso pedimos: “¡Creo Señor, pero aumenta mi fe!” (Mc 9,24)

 

PRECES

Hermanos, esta noche la luz que mana de este recién nacido disipa todas las oscuridades. El silencio de la noche ha sido roto por unas palabras de paz y alegría dirigidas a unas personas marginadas social y religiosamente. La Buena Noticia es este niño que venimos a adorar… Oremos.

Padre, que seamos Buena Noticia para el mundo.

  • Padre bueno, en esta noche te damos gracias por tu hijo Jesús, te pedimos que este Niño sea el rostro visible de nuestra Iglesia,

Padre, que seamos Buena Noticia para el mundo.

  • Padre bueno, en esta noche te damos las gracias por haberte hecho uno de nosotros, que todos los creyentes seamos signos próximos de la acogida, ternura y perdón que nos muestras en tu hijo Jesús.

Padre, que seamos Buena Noticia para el mundo.

  • Padre bueno, en esta noche te damos las gracias por haber nacido en el seno de una familia humilde, que la Buena Noticia del Reino llegue a todos los humildes y pobres de la tierra.

Padre, que seamos Buena Noticia para el mundo.

  • Padre bueno, en esta noche te damos las gracias porque en tu Hijo Jesús apuestas por la paz, que todos nosotros seamos mensajeros de paz y bienestar en nuestros entornos y en el mundo.

Padre, que seamos Buena Noticia para el mundo.

  • Padre bueno, en esta noche te damos las gracias porque en tu Hijo Jesús nos dices tu confianza en cada uno de nosotros, que seamos capaces de confiar unos en otros y, juntos, crear una humanidad fraternidad y solidaria.

Padre, que seamos Buena Noticia para el mundo.

 

Padre bueno, en esta noche en la que todos expresamos nuestros mejores deseos de paz y alegría, concédenos la gracia de ser portadores vivos de la Buena Noticia del nacimiento de tu hijo Jesús. Te damos las gracias por el regalo de Belén,

a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos

AMÉN.

 

 

ANÁFORA EUCARÍSTICA

El Señor está con ustedes

Y con tu espíritu

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

Es justo y necesario

En verdad es justo y necesario manifestarte, Padre Dios, nuestro mayor agradecimiento y nuestro gran gozo, después de escuchar tan buena noticia, que es alegría para todo el pueblo, porque un día como hoy nació Jesús, tu enviado, el salvador, el que nos hace libres.

Conmemoramos dichosos los primeros momentos de Jesús en la tierra.
Gracias, Padre, por habernos enviado a Jesús de Nazaret, que es luz para la humanidad.

Muy contentos y sinceramente agradecidos por la presencia de Jesús entre nosotros, nos dirigimos a ti, Padre de Jesús y Padre nuestro, para demostrarte nuestro cariño filial.

Y por ello, nos unimos a los coros de los ángeles y de los santos para cantarte este himno de bendición y de alabanza.

 

SANTO…

 

Santo y bueno eres en verdad, Padre

Y eres fuente de toda santidad

Por eso te pedimos que santifiques estos dones

Enviando sobre ellos tu Espíritu,

Para que se conviertan para nosotros

En el cuerpo y la sangre de tu Hijo,

Jesucristo Nuestro Señor.

Porque él mismo,

llegada la noche en que había de ser entregado

tomo el pan

y dándote gracias, te bendijo

lo partió y se lo dio diciendo

TOMEN Y COMAN TODOS DE EL

PORQUE ESTO ES MI CUERPO

QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES

 

Del mismo modo

Acabada la cena tomó el cáliz

Y dándote gracias, te bendijo

Y lo pasó a sus discípulos diciendo:

 

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL

PORQUE ESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE

SANGRE DE LA ALAIANZA NUEVA Y ETERNA

QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES

Y POR TODOS, PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS

HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

 

Así pues, todos los días de nuestra vida
pero hoy de modo muy especial
debemos darte las gracias y bendecir tu nombre, Padre,
por el inigualable privilegio de haber conocido a Jesús.
Él nació en una humilde familia de pueblo,
creció en un ambiente de sencillez y trabajo,
de sus padres aprendió a recogerse en oración
a respetarte y a quererte.
Pasó por este mundo haciendo el bien,
sembrando buenas ideas y repartiendo calor humano,
transmitiendo su fe en Ti y en la humanidad.
Por su medio hemos sabido, Dios y Padre nuestro,
que eres todo bondad y amor
y que es eso lo que quieres que seamos nosotros,
que no busquemos ser servidos sino servir,
ser útiles y aportar nuestro grano de arena
a la construcción de un mundo mejor.

 

Te pedimos, Padre, que envíes sobre nosotros tu Espíritu

Para que podamos seguir el camino de Jesús

Todos los que participamos de este pan y de este cáliz

Y para que podamos vivir unidos en el amor.

 

Te pedimos, Padre, por tu Iglesia.

Por el papa Francisco, por nuestros obispos

Y por todos los creyentes.

Que nunca olvidemos que Jesús vino a los suyos y solo unos pocos lo aceptaron.
Que a Jesús, por predicar el amor y anunciar la verdad
lo condenaron a muerte, pero que Tú, su Padre, lo resucitaste,lo acogiste con cariño y hoy vive entre nosotros.
Que como Iglesia anunciemos nuestra fe en tu hijo Jesús y celebrando conscientemente la navidad nos comprometamos contigo.
Que hagamos llegar el mensaje de vida y libertad de Jesús
a todos los hombres y todas las mujeres,
de buena voluntad que habitan hoy la tierra.
En esta fecha tan familiar y señalada,
recordamos, Padre a cuantos no están ya entre nosotros,
a todos nuestros difuntos

Que, estamos seguros, disfrutan ya de tu compañía.
A todos ellos acógelos en tu abrazo eterno

De vida y plenitud

Y a todos nosotros aquí reunidos

bendícenos, Padre santo,

para que te honremos como lo hizo María

madre de Jesús y madre nuestra,

su esposo San José,

y la multitud de hombre y mujeres que, a través de los tiempos,

han sabido ser tus amigos.

Más unidos que nunca a tu hijo Jesús
que nos acompañó en la historia,
te alabamos, te bendecimos

Y ofrecemos nuestras vidas para tu mayor gloria.

 

Juntos decimos:

 

POR CRISTO

CON ÉL Y EN ÉL

A TI, DIOS PADRE OMNIPOTENTE

TODO HONOR Y TODA GLORIA

POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.

AMÉN.

[1] Ver la entrevista a J.A. Pagola en Navidad 2011, en http://www.youtube.com/watch?v=XvMnKSg4hf4

 

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