IV DOMINGO DE CUARESMA, CICLO A

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Lecturas: I Sam 16,1.6-7.10-13; Ef 5, 8-14; Jn 9, 1-41.

 

 

La lectura del primer libro de Samuel, que hoy escuchamos, nos dice algo que los seres humanos hacemos a menudo. Cuando el profeta Samuel  -respondiendo al querer de Dios- estaba eligiendo a un candidato para ungirlo como rey de Israel, se fijó en Eliab, el hijo mayor de Jesé, pensando: “Éste es, sin duda, el que voy a ungir como rey”. Pero el Señor le dijo: “No te dejes impresionar por su aspecto ni por su gran estatura, pues Yo lo he descartado, porque Yo no juzgo como juzga el hombre. El hombre se fija en las apariencias, pero el Señor se fija en los corazones”.

Qué duda cabe. Los hombres nos fijamos en las apariencias, no en los corazones. Y las apariencias engañan, pues no todo lo que brilla es oro. Nuestra ceguera, o nuestras miradas superficiales e interesadas, nos impiden observar simplemente, sin evaluar. Nuestras observaciones suelen mezclarse con pensamientos, juicios e interpretaciones ligadas a nuestra experiencia de vida. Nos cuesta hacer observaciones de la gente y su conducta, exentas de juicios, críticas u otras formas de análisis. Porque, al observar, no solamente describimos hechos sino que añadimos historias a esos hechos. Evaluamos, interpretamos y diagnosticamos esos hechos.

Las lecturas nos invitan hoy a adquirir una nueva visión, más compasiva y comprensiva, una nueva mirada que nos ayude a ver con claridad. Para descubrir a Dios en el adentro, para recuperar la imagen de Dios en nosotros mismos y en todo cuanto existe, es necesario observar sin juzgar ni evaluar.

Para vivir a la manera de Jesús, hemos de transformar nuestra manera de mirar, aprender a ver las cosas de manera diferente, ser capaces de observar las cosas sin juzgarlas ni evaluarlas. Observar y mirar como si mirásemos por el objetivo de una cámara de video; escuchar como si lo hiciésemos con una grabadora de audio.

El filósofo Jiddu Krishnamurti decía que “ver es un asunto muy complejo. Uno ve casualmente con los ojos y rápidamente se aleja, nunca ve los detalles de las hojas, su forma y estructura, sus colores, las variedades de verdes. Para observar una nube con toda la luz del mundo sobre ella, para seguir el murmullo de la corriente descendiendo de la colina; mirar a su amigo con esa sensibilidad libre de toda resistencia, verse a sí mismo como es, sin las sombras del negar o el fácil aceptar; verse a sí mismo como parte de un todo; ver la inmensidad del universo, eso es observación, eso es ver sin las sombras de uno mismo[1].” Decía también que “observar sin evaluar constituye la forma suprema de la inteligencia humana.”

Y sin duda es así. La forma suprema de la inteligencia humana consiste en observar un árbol con todos los sentidos, respondiendo a la totalidad de esa belleza. Observar a los demás, dejando entre paréntesis todos los juicios y prejuicios que me formo de ellos. Observarme a mí mismo desde el espejo de lo que pienso, lo que siento, lo que hago, sin distorsionarme, sin cambiar lo que no me gusta de mí. Observar el hecho mismo, separándolo del juicio que me formo, de la evaluación que yo añado al hecho que estoy observando.

Para aprender a ver de esta manera, hemos de ser curados de nuestras cegueras, como el ciego de nacimiento del que nos habla el evangelio de hoy. La curación del ciego de nacimiento simboliza un proceso de transformación y despertar, de aprender a vivir como hijos de la luz e hijos del día, no de la noche y las tinieblas. Porque, como dice la carta a los Efesios: “En otro tiempo fuisteis tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor. Vivid como hijos de la luz; pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad…Por eso se dice: Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y te iluminará Cristo.”

Jesús abre los ojos de un ciego de nacimiento, de la misma manera como el Creador plasma al ser humano, con barro tomado de la tierra (Gn 2, 7). Lo hace para manifestar las obras de Dios. “Pues mientras es de día, tenemos que trabajar en las obras del que me envió. Llegará la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.”

Como el ciego de nacimiento, también nosotros en otro tiempo fuimos tinieblas, mas ahora somos luz en el Señor. Hemos de vivir como hijos de la luz. Para ello, como al ciego, se nos invita a “lavarnos en la piscina de Siloé (que significa enviado)”. El texto habla del nacimiento del hombre nuevo, de aquél que ha sido bautizado en el agua y el Espíritu. Como dijo Jesús a Nicodemo: “Si uno no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios” (Jn 3, 5).

Este nuevo nacimiento se da en un proceso que no está exento de conflicto. En la primera escena, el ciego da testimonio ante sus vecinos y los que antes lo habían visto pidiendo limosna. “Comentaban: ¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna? Unos decían: Es él. Otros decían: No es, sino que se le parece.” En su respuesta, el ciego pronuncia las mismas palabras por las cuales Jesús iba a ser apedreado en el Templo, acusado de blasfemia: “Yo Soy” (Ver Jn 8, 58-59 y 9,9). Se trata de un proceso de divinización, por el cual reconocemos nuestra esencia de Luz.

Somos hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas. Somos luz. Hay una canción preciosa de India Arie, I am light, que nos lo recuerda. Dice así: “Yo soy luz. Yo no soy las voces en mi cabeza, no soy las cosas que mi familia hizo, tampoco soy las piezas de mis rupturas interiores, soy luz. Yo no soy los errores que he cometido, tampoco todas las cosas que me han causado dolor, no soy las piezas de los sueños que he dejado de lado, soy luz. No soy el color de mis ojos, ni mi piel exterior, no soy ni mi raza ni mi edad, mi alma adentro es toda luz. Yo soy definida por la divinidad, soy el Dios que llevo dentro, soy una estrella, una partecita del todo, soy luz.”

Antonio Kuri Breña Romero de Terreros, MSpS.

[1] Textos citados en http://www.jkrishnamurti.org/es/krishnamurti-teachings/daily-quote-list.php?t=Observaci%C3%B3n.

Imagen destacada: Curación del ciego, El Greco, 1567-1570.

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