¿Es la escuela un espacio propicio para transmitir la fe católica?

1426 visitas

A nadie se le esconde que la vivencia confesional, comunitaria e institucionalizada de la fe cristiana dentro de la Iglesia católica atraviesa un severo cuestionamiento. Se trata de la pérdida de legitimidad de cualquier sistema institucionalizado, más las propias crisis de lo católico en este principio de siglo. Hay una crisis de transmisión de la fe; pareciera negarse su misma posibilidad. Una verdadera ruptura en su capacidad de transmitir la fe como una experiencia al mismo tiempo razonable y vivencial, íntima y comunitaria. Por supuesto que algunos espacios son más puestos en cuestión que otros para lograr esa transmisión. Entre ellos, la escuela, la escuela católica, la escuela de inspiración cristiana, está sujeta a un serio escrutinio. No pocos se preguntan si de verdad, la escuela como se instrumenta hoy en día dentro del sistema educativo en México, sigue siendo un espacio apto para transmitir la fe en Jesucristo muerto y resucitado.

Sabemos que en pocos años se han transformado seriamente tanto la escuela, como las familias y los niños y jóvenes que asisten… La sociedad en dinamismo. Hoy en día la escuela parece mucho más un centro de entrenamiento en habilidades para la competencia feroz en un mundo sin certezas, que un “santuario” protegido por la misma sociedad, para lograr la pacífica y segura transmisión de los saberes, creencias y valores inmutables. Y, por lo menos en México, se sabe que buena parte de los esfuerzos de transmitir la fe en la escuelas católicas o de inspiración cristiana, no lo logran… Más allá de slogans, buenas intenciones y lugares comunes, lo que se percibe son acciones que no transmiten sino fastidio y quizás mayor alejamiento de la fe por parte de los jóvenes.

No dejan de resonar las palabras del Magisterio de la Iglesia sobre la identidad y misión de la escuela católica.

  1. La escuela católica, que se caracteriza principalmente como comunidad educativa, se configura también como escuela para la persona y de las personas. En efecto, mira a formar la persona en la unidad integral de su ser, interviniendo con los instrumentos de la enseñanza y del aprendizaje allí donde se forman «los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida»[16]. Pero, sobre todo, implicándola en la dinámica de las relaciones interpersonales, que constituyen y vivifican la comunidad escolar. 14. Por otra parte, esta comunidad, en razón de su identidad y su raíz eclesial, debe aspirar a constituirse en comunidad cristiana, o sea, comunidad de fe, capaz de crear relaciones de comunión, educativas por sí mismas, cada vez más profundas. Y es precisamente la presencia y la vida de una comunidad educativa en la que todos los miembros son partícipes de una comunión fraterna, alimentada por la relación viva con Cristo y con la Iglesia, lo que hace de la escuela católica un ámbito propicio para una experiencia auténticamente eclesial.[1]

En Cruces tenemos una seria preocupación por la pertinencia del proyecto de la comunidad educativa eclesial en la escuela católica y de inspiración cristiana. Nuestro Taller de Acompañamiento Espiritual para Colegios, 18-22 de julio, 2016, es una ocasión formal para analizar juntos la realidad de la transmisión de la fe en nuestros colegios y de encontrar pistas más efectivas, gozosas y compartidas.

[1] CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA. Educar juntos en la escuela católica misión compartida de personas consagradas y fieles laicos, Vaticano, 2007, N° 13,14.

Si deseas inscribirte, aparta tu lugar aquí.

Comentar

¡Hola! ¿En qué podemos ayudarte?
Powered by