DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

2264 visitas

“Bendito sea Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo porque ha tenido misericordia con nosotros”. Así reza la antífona de entrada.

Dicen que cuando le preguntaban a Einstein si creía en Dios decía que sí creía en el Dios de Spinoza. Me dijeron luego como era el Dios de Spinoza, filósofo holandés considerado como uno de los tres grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII. No es el caso decirte ahora su pensamiento, cómo hace hablar a Dios que es por demás interesante.

Eso me produce grande respeto por la fe y las expresiones de quienes buscan sinceramente a Dios y también de los que experimentan que Dios siempre los busca amorosamente. Por mi parte sólo puedo decir que sí creo en el Dios de Jesucristo.

Hay una página sencilla y deliciosa del P. Félix Rougier, msps que siempre me ha ayudado a vivir este hermoso misterio y que ahora quiero compartir contigo:

“Hace tiempo que, por la misericordia de Dios, salimos de la vida natural para subir a la vida sobrenatural y vivir en un plano superior, bien cerca de Dios. La Santísima Trinidad es todo nuestro amor y de sus pensamientos y de su amor vivimos en nuestras visitas al Santísimo y en todas nuestras adoraciones. Nuestra inteligencia pasa de una Persona a otra, adorando y amando. Hablamos sucesivamente al Divino Padre, a Jesús Víctima y al amadísimo Espíritu Santo, y escuchamos las contestaciones interiores de cada una de esas amadísimas Personas. Nuestra vida de Misioneros, la vivimos bajo las miradas de esas Divinas Personas, y es, por la gracia de Dios, tal como debe ser: vida de amor, de pureza y de sacrificio, copiando así toda la vida de nuestro amado Jesús”.

“La unión con Jesús para ir al Padre bajo la moción del Espíritu Santo es como el Centro de toda nuestra vida espiritual, sin perder nunca de vista al Padre, pues Jesús mismo dijo: ´Nadie viene a mí, si primeramente mi Padre no lo atrae´. De ahí nuestra tiernísima devoción al Padre que nos une más y más a Jesús por medio del Espíritu Santo”.

Lloro de emoción al poder compartir algo sencillo y que nos adentra tanto al misterio que hoy celebramos. Al celebrarlo entramos más y más a ese misterio de la Santísima Trinidad no con el ánimo de entender para aceptar, sino de amar para vivir.

Cuando el misterio nos trasciende, y siempre nos trasciende, lo mejor es recurrir a la poesía, al lenguaje de los místicos que no necesitan explicación sino contemplación. Es ampliar la ventana que te permite ver, contemplar, gozar un hermoso bosque impenetrable y atractivo.

El misterio de la Santísima Trinidad nos trasciende siempre. No es novedad lo que digo, es invitación a la sorpresa, la gratitud y la admiración. Dicen los poetas al contemplar este misterio:

“A veces pienso que me piensas

y al pensarte pensando,

pienso que me piensas

y me piensas amando.

¿Hasta dónde llegas pensando?

¿Hasta donde yo llego al pensar?

Entonces lo mejor es callar,

pensar y seguir amando.

Amar y mirar callando.

mirar y seguir amando,

que la palabra callada

se dice mejor con la mirada”.

(Anónimo)

“Como amado en el amante

uno en otro residía

y aqueste amor que los une,

en lo mismo convenía

con el uno y con el otro

en igualdad y valía;

tres Personas y un amado

entre todos tres había

y un amor en todas ellas,

y un amante las hacía;

Y el amante es el amado

en que cada cual vivía;

que el ser que los tres poseen,

cada cual le poseía,

y cada cual de ellos ama

al que este ser tenía…

…porque un solo amor tres tienen

que su esencia se decía;

que el amor cuanto más uno,

tanto más amor hacía”.

(San Juan de la Cruz)

Lo recuerdo como consigna y proyecto de vida: “Vivir bajo la mirada amorosa del Padre, en unión con Jesús y al impulso del Espíritu Santo”. Así celebramos mejor el misterio de la Santísima Trinidad.

P. Sergio García Guerrero, MSpS.

Comentar

¡Hola! ¿En qué podemos ayudarte?
Powered by