Dime cómo te capacitas y te diré hacia dónde te orientas

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Al terminar el tiempo de verano, en Cruces hacemos un corte para mirar con detenimiento lo vivido en este periodo intenso. La pretensión es lanzar una mirada analítica sobre la acción en su vertiente interna y externa. Buscamos recoger e interpretar lo que la experiencia de contactos, servicios y capacitaciones nos permite percibir de nosotros mismos y de los grupos, comunidades y organizaciones que hemos servido. De entre otras constataciones sobre nuestros interlocutores hay una que nos preocupa especialmente.

Es difícil que los grupos eclesiales entiendan la necesidad de hacer proceso respecto a las capacitaciones que requieren. Parece que para la mayoría es difícil pensarse y actuar en términos de proceso. ¿Cómo se percibe eso?

Es muy fácil que al lanzar una de nuestras ofertas de capacitación muchos se interesen en recibirla o participar en ella. Pero, paradójicamente, es difícil que los grupos laicales, congregaciones o diócesis se decidan a darle continuidad, a supervisar los logros o analizar lo conseguido una vez que se ha dado el primer paso.

La novedad atrae; y parece que se atiende más a lo que va apareciendo en el mercado que a las necesidades que dan lugar a buscar estas herramientas. Parece que más bien una vez que se ha recibido una herramienta nueva, lo que sigue es buscar otra novedad; la que aparezca, la que suene atractiva, la que otros están adquiriendo.

Las diócesis y congregaciones religiosas han recibido infinidad de capacitaciones, casi siempre diversas, inconexas y sin que respondan a procesos monitoreados, supervisados y verificados por el liderazgo. Más allá de la novedad o de lo bien planteado de cada una, la diversidad y la falta de conexión y seguimiento, hacerlo así va dejando un sedimento de cansancio en las comunidades.

Te invitamos a revisar cómo eligen en tu comunidad las nuevas capacitaciones, qué opciones subyacen, qué seguimiento se le dio, qué procesos están en camino y de cuándo datan.

Luis Fernando Falcó, MSpS.

1 comentario

  1. En relación al comentario de: “Dime cómo te capacitas y te diré hacia dónde te orientas”

    Bueno, en mi experiencia pastoral, me he “topado” con eso que se menciona aquí y mi opinión al respecto es que como generalmente las pastorales en templos y parroquias están al frente, generalmente, de los sacerdotes, ellos están “acostumbrados” a funcionar de una manera y así se hace el trabajo. De ahí que cuando, por ejemplo, se proponen cuestiones sobre la importancia de que los procesos pastorales en las distintas áreas hagan énfasis en el “proceso”, es decir el desarrollo de habilidades, destrezas, valores, etc., las decisiones que se toman, parecería que solo van encaminadas a llenar de conocimientos, “mientras más, mejor”.

    Por consiguiente, estos conocimientos se vuelven poco “legítimos y auténticos”, es decir, no son significativos para las vidas de los que asisten a formarse en las diversas áreas de las pastorales. Ya que, de enfocarse en el “proceso” en el trabajo pastoral, se debería “regresar, volver”, para evaluar y retroalimentarse continuamente, y eso, en mi opinión, no se “busca”

    Alma Salgado Ramírez

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